Síndrome de Asherman

El síndrome de Asherman (AS), observado y descrito por Asherman en 1948, como una amenorrea tramática que se desarrolla a consecuencia de un legrado después de un embarazo, y que describía como la obliteración parcial o completa de la cavidad uterina debido a sinequias o adherencias traumáticas.

Posteriormente en 1970 Carmichael también destacaba el papel etiológico de la endometritis y el legrado uterino en las 4 semanas siguientes al aborto o al parto a término. Esta complicación que no es otra cosa que una “ablación traumática” del endometrio. El diagnóstico de este síndrome resulta fácil, si se tiene en mente; es preciso sospecharlo en pacientes con hipo o amenorrea y antecedente de legrado postaborto o postparto. También se describe después de partos, cesáreas, retención y extracción de placenta, endometritis, miomectomías, abortifacientes químicos y radiación intracavitaria. Confirmar el diagnóstico y documentarlo, puede resultar difícil, esto, debido a que actualmente el método diagnóstico de elección, es la histeroscopia, recurso al cual no tienen acceso todas las pacientes, ya por disponibilidad o por costos. La histerosalpingografía no es un recurso ideal en esta patología, ya que, la mayoría de las veces solo muestra un defecto en el llenado en la cavidad, endometrial. La ecografía transvaginal puede mostrar interrupciones de la línea endometrial que hacen sospechar este síndrome.

Los diversos sistemas de clasificación fueron desarrollados para describir el síndrome de Asherman, algunas teniendo en cuenta el funcionamiento de la cantidad de endometrio residual, el ciclo menstrual, la historia obstétrica y otros factores piensan jueganun papel en la determinación de los pronósticos. Algúnos de ellos son; Los grados de AS definidos por la Sociedad Europea de Histeroscopia, según “Valle y Sciarra” en 1988, la clasificación de “Donnez y Nisolle” (1994),

Las alternativas médicas de dilatación y curetage para la evacuación de la placenta/los productos de la concepción existen incluyendo misoprostol y mifepristone o RU486, de tal modo logrando la prevención de dicho síndrome al ser técnicas menos invasivas.

En cuanto al tratamiento por lo general se recomienda la liberación de las adherencias intrauterinas en forma quirúrgica por via histeroscópica. Las adherencias tienen tendencia a reproducirse especialmente en los casos más graves.