Escala de Child-Pugh

Se trata de un modelo iniciado en el año 1964 por Child y Turcotte con el objetivo de estratificar el riesgo quirúrgico en pacientes con descompensación portal. Posteriormente fue modificada por Pugh en el año 1972 al cambiar el parámetro de estatus nutricional por el tiempo de protrombina, siendo esta escala la vigente en la actualidad.

Es un sistema de estadificación usado para evaluar el pronóstico de una enfermedad hepática crónica, principalmente la cirrosis. Aunque originalmente se usó para predecir la probable mortalidad asociada a la cirugía, se usa ahora para determinar el pronóstico, así como la necesidad de un trasplante de hígado.

La escala de Child-Pugh emplea cinco criterios clínicos de la enfermedad hepática, cada criterio medido del 1-3, siendo el número 3 el que indica el daño más severo.

Medición1 punto2 puntos3 puntosunidades
Bilirrubina (total)<34 (<2) 34-50 (2-3)>50 (>3)μmol/l (mg/dl)
Albúmina sérica>3.5 2.8-3.5><2.8g/l
INR / Tiempo de protrombina<1.7 / >50 1.71-2.20 / 30 – 50> 2.20 / <30sin unidades / %
AscitisAusente Suprimida con medicinasRefractaria sin unidad
Encefalopatía hepáticaAusente Grado I-II (o suprimida con medicinas)Grado III-IV (o refractaria) sin unidad

En la colangitis esclerosante primaria y la cirrosis biliar primaria, las referencias de bilirrubina se cambian para reflejar el hecho que en estas enfermedades, lo característico es una elevación de los niveles de bilirrubina conjugada. El límite superior para el primer punto es 68 μmol/l (4 mg/dl) y el límite superior de los 2 puntos es de 170 μmol/l (4 mg/dl).

El daño hepático crónico secundario a cirrosis u otra enfermedad hepática, se clasifica en las clases A, B o C según Child-Pugh, usando la sumatoria de la puntuación de la escala.

PuntosClaseSupervivencia al cabo de 1 añoSupervivencia al cabo de 2 años
5-6A 100%)85%
7-9B 81%57%
10-15C 45%35%

Adicional a la escala de Child-Pugh, se usa el “modelo de enfermedad hepática terminal” o MELD (Model for End Stage Liver Disease), que se usa en relación a la predicción de sobrevida de pacientes en lista de espera por trasplantes de hígado.

Como conclusión, se trata de un buen predictor pronostico de severidad de hepatopatía en fase de cirrosis, muy usado por su fácil manejo, pero con la carencia de estudios que muestran su especificidad y sensibilidad.